jueves, 17 de mayo de 2018

El pulpo Paul era un extraterrestre


Como cualquier estrella mediática, la fama del pulpo Paul duró apenas los 30 días durante los cuales se disputó el Mundial de Fútbol de Sudáfrica 2010. Este invertebrado se había convertido en un oráculo para adivinar los resultados de los partidos de la selección de Alemania.

Los pulpos son animales inteligentes. En su libro Otras mentes, el filósofo Peter Godfrey-Smith asegura que el pulpo es lo más parecido a una inteligencia extraterrestre que podemos encontrar en la Tierra.

Además de los vertebrados (perro, tigre, delfín, mono y seres humanos, por citar ejemplos variados), los cefalópodos (pulpos, jibias, calamares) son quizá el único linaje animal en el que logró formarse algo parecido a una mente. Y eso ya es raro si pensamos que los pulpos son moluscos al igual que los insulsos caracoles, almejas y babosas.

Pero su cerebro no se parece en nada el nuestro. De hecho tienen más neuronas en sus tentáculos que en su cabeza. Tienen ojos como nosotros, pero también pueden “ver” ciertos cambios en la luz con su piel. Sus ochos brazos también pueden “degustar” las cosas que tocan.

Para algunos científicos, los pulpos realmente podrían ser seres extraterrestres. Un trabajo publicado hace unos días en la revista Progress in Biophysics and Molecular Biology asegura que la explosión cámbrica (el aumento brusco de la biodiversidad animal de hace 540 millones de años) pudo ser consecuencia de una invasión de material biológico alienígena que llegó a la Tierra en asteroides y cometas.

La idea de la panspermia (de que la vida surgió a partir de elementos extraterrestres) siempre tuvo sus defensores, pero este nuevo trabajo lo lleva al extremo.

Genes espaciales

La particular mente de los cefalópodos y también su capacidad para camuflarse y para cambiar de forma aparecieron de manera sorpresiva en términos evolutivos. Los autores del trabajo creen que una explicación sería que habría una influencia de genes llegados desde el espacio.

Godfrey-Smith tiene otra hipótesis. El pulpo Paul falleció semanas después de que finalizó el Mundial. Había nacido en 2008.

Los pulpos viven poco tiempo. “¿Para qué construir un sistema nervioso grande si tu vida se acabará en uno o dos años?”, se pregunta el filósofo.

Y responde que quizá en los cefalópodos existiría una especie de excedente mental. “Las neuronas en un principio se multiplican debido a las exigencias del cuerpo y, después, un poco más tarde, un pulpo se despierta con un cerebro que puede realizar más cosas. En efecto, parece que, desde un punto de vista evolutivo, parte de este extraordinario comportamiento es fortuito”, asegura.

Está claro que por más que el pulpo Paul tuviera una mente alienígena o algunos genes extraterrestres, nada de eso le pudo haber otorgado el poder de la adivinación deportiva.

Y, sin embargo, acertó el resultado de los siete partidos que jugó Alemania, además de la final entre España y Holanda. Y eso, en términos de probabilidad, es de otro planeta.

(FUENTE: lavoz.com.ar)

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